VINOS DE LA RIOJA.

En la actualidad, a comienzos del s. XXI, hablar de vino español es hablar de vino de Rioja. La D.O.C Rioja (Denominación de Origen Cualificada, la única así considerada en toda España) se ha convertido en la abanderada de los vinos españoles a nivel nacional e internacional.

Aunque históricamente La Rioja siempre fue tierra de vinos, no es hasta la crisis de la filoxera en Francia en el s. XIX cuando esta región empieza a elaborar vinos de calidad, siguiendo procedimientos de elaboración usados en las comarcas francesas (técnicas propias de los châteaux bordeleses), a fin de abastecer los mercados del país vecino. Tras un periodo de decaimiento, es en las últimas décadas cuando esta región ha resurgido con todo su potencial pasando a convertirse en la referencia de los vinos tintos de calidad, sobre todo los vinos con crianza en barril.

La región engloba tres subzonas, cada una con sus peculiaridades edafológicas y climáticas. Hablamos de: La Rioja Alavesa, La Rioja Alta y La Rioja Baja. Trasladadas, sin embargo, al vino, las tres Riojas nos significan mucho ya que es moneda corriente la mezcla de vinos de las tres procedencias.

La característica básica de sus vinos es la de tener como uva base la variedad tempranillo (que en esta región se desarrolla en su mejor expresión), tanto en sus monovarietales como en sus coupages (mezcla de vinos procedentes de diferentes variedades), con la que se consiguen crianzas y reservas que se cuentan entre los mejores del mundo.

Otras variedades con las que suele acompañar a la tempranillo suelen ser graciano, mazuelo y garnacha. La primera aporta brillo al color y gusto afrutado, la segunda taninos tan necesarios para el envejecimiento, la tercera cuerpo y grado alcohólico.

A pesar de los problemas que la región pueda tener relacionados con la competencia de las nuevas regiones productoras nacionales o el exceso de tamaño y falta de la necesaria calidad de algunos de los vinos elaborados con este nombre (que hacen difícil la competencia en un mercado cada vez más exigente), la D.O Rioja está consiguiendo conservar una línea de elaboración clásica para mantener a sus fieles consumidores a la vez que crear una nueva que se ajusta más al gusto del público actual. Todo esto garantiza un futuro prometedor a la región