VINOS DE LA MESETA SUR

La Meseta Central española (con sus Submesetas Norte y Sur, por las que se extienden respectivamente las Comunidades Autónomas de Castilla-León y Castilla La Mancha, quedando entre ambas la Comunidad de Madrid) representa la síntesis de la producción de vinos de España. Aquí se da la mayor producción de vinos de todo el país y, sobre todo en la zona norte, también se elaboran algunos de los mejores vinos de nuestro terruño. A continuación veremos las diferentes Denominaciones de Origen por Comunidades.

Hablar de los vinos de la Meseta Sur es hablar de La Mancha. En las tierras del Quijote la producción vinícola es el sector de mayor importancia, tanto a nivel económico como cultural. No en vano es la Comunidad con mayor superficie de viñedo de España (y del mundo y la segunda en producción), que produce prácticamente la mitad del volumen total de vino elaborado en nuestro país. A las dos Denominaciones de Origen tradicionales e históricas, La Mancha y Valdepeñas, se les han unido en los últimos años otras diez completando el variado abanico del vino castellano-manchego: Almansa, Manchuela, Méntrida, Mondéjar, Jumilla (aunque esta última es una D.O compartida con Murcia y ya está tratada en el capítulo de los vinos de Levante), Ribera del Júcar y, por último las innovadoras zonas con vinos de pago: Dominio de Valdepusa (la pionera), Finca Elez, Pago Guijoso y Finca Dehesa del Carrizal.

La primera seña de identidad de la D.O. La Mancha es la de ser el viñedo más grande del mundo, con 193.133 hectáreas se extiende por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Aquí se produce el 30% del total del vino elaborado en España. Tradicionalmente existía la opinión de que La Mancha producía una gran cantidad de vino sin control de calidad alguno. Pero hoy día parece que esa imagen empieza a cambiar y que los productores están empezando a elaborar vinos con gran equilibrio y aromas al gusto del consumidor actual. Así, tradicionalmente La Mancha había sido principalmente tierra de vinos blancos ligeros y de escasa acidez y bastante neutros basados en la uva airén. Los tintos, que han tenido como base la cencibel, se suelen consumir jóvenes y son ligeros, de fácil paso de boca, suaves y de grato paladar. También la comentada uva ha sido la base de sus tintos con crianza y rosados. Precisamente en estos últimos se piensa como uno de los posibles potenciales futuros de la región.

La D.O. Valdepeñas está situada en el borde meridional de la Submeseta Sur castellana. Aunque también se hacen blancos con la uva airén, rosados y claretes, la variedad protagonista de la zona ha sido históricamente la cencibel, con la que se han elaborado normalmente tintos jóvenes, ligeros, frescos, de sutil aroma, francos y de escasa acidez. Sin embargo, últimamente, han encontrado en la tempranillo manchega un buen punto de apoyo con la que elaborar nuevos e interesante monovarietales que sirven de renovación en la imagen de los clásicos vinos de la zona. Además, se está potenciando su crianza en barrica y botella, en la que adquieren un bouquet muy agradable, que los hace suaves en la boca y de largo posgusto.

La D.O. Almansa se localiza en la provincia de Albacete, en el altiplano levantino, por ello sus vinos tienen más en común con los del Levante español que con los manchegos. Por ello las variedades levantinas como la garnacha tintorera o la monastrell son las protagonistas de sus vinos, aunque la manchega cencibel va ganando terreno. Estos tintos se caracterizan por ser de un aroma y una intensidad de color muy altos. Aunque tradicionalmente era una zona productora de vinos a granel, algunas bodegas más audaces están consiguiendo explotar el potencial de la monastrell, como en las zonas levantinas, en especial combinándola con la tempranillo (o cencibel), con lo que están encontrado su hueco en los mercados exteriores.

La D.O. Manchuela se encuentra a caballo entre las provincias de Albacete y Cuenca. Se ha constituido en Denominación de Origen en el año 2000 aunque posee una más larga historia. Al encontrarse en el límite entre La Mancha y Levante, la variedad predominante no es la manchega cencibel sino la levantina bobal. En el pasado sus vinos eran conocidos por su venta a granel, sobre todo de los "tintos de doble pasta" (utilizados en otras comarcas como vinos de mezcla), pero en los últimos años han apostado por hacer vinos más elaborados, tanto blancos y rosados como tintos, siendo estos últimos los que predominan. Gracias al aporte tecnológico, estos tintos empiezan a mostrar buenas calidades, incluso en algunos tintos con crianza.

La D.O. Méntrida se encuentra al norte de la provincia de Toledo. En ella hay que señalar como más característico la preponderancia de la variedad tinta garnacha muy por encima de las demás. Con ella se elaboran rosados, tintos y tintos "dobles pastas". Alguna bodega está incorporando variedades francesas con estupendos resultados.

La D.O. Móndejar se extiende por el S.O. de la provincia de Guadalajara. Se trata de una D.O. reciente, aunque sus vinos son conocidos hace mucho tiempo. Produce blancos, rosados y tintos elaborados con los más recientes adelantos tecnológicos. En los blancos predomina la uva malvar, a veces en mezcla, entre otras con la tornotes, con la que se consiguen vinos gratos y de fuerte personalidad. Con todo, abundan más los tintos jóvenes de cencibel. La D.O. Ribera del Júcar ha sido creada recientemente, en el 2003. Se sitúa en una altiplanicie mesetaria con un determinado microclima y unos suelos especialmente adecuados que aseguran unas excelentes condiciones para el cultivo de la vid. Se elaboran aquí exclusivamente vinos tintos, elegantes, suaves y carnosos, con las variedades tempranillo (para los vinos más tradicionales), bobal y variedades francesas como merlot, syrah o cabernet sauvignon para los vinos de toque más moderno. Con estas uvas se elaboran tres tipos de vinos: Joven, Tradición y Crianza. Es una D.O. que apuesta claramente por la modernidad y la calidad.

La D.O. Dominio de Valdepusa ha entrado en la historia del vino español al ser la primera bodega en conseguir una D.O. sólo para vinos producidos por ella. Es la primera en elaborar los llamados "vinos de pagos". Este logro se ha conseguido tras años de búsqueda de la calidad en los vinos, buscando la aplicación de pioneras técnicas de viticultura así como el empleo de variedades de uvas poco frecuentes en la zona (syrah, petit verdot, cabernet sauvignon o graciano) que han demostrado estupendos resultados. Los vinos tintos resultantes se caracterizan por la intensidad del color, el equilibrio entre fruta y madera y la complejidad aromática.

Las otras tres fincas la nueva D.O. de Vinos de pagos son: Finca Élez, Pago Guijoso y Finca Dehesa del Carrizal. En todos los casos se tratan de pagos reconocidos por amparar vinos muy singulares, de gran calidad (reconocida tanto por consumidores como especialistas) , caldos en los que la directa relación entre bodega y vino está claramente patente.