VINOS DE NAVARRA Y ARAGÓN.
La cuenca del río Ebro es el marco en el que se encuadran las comarcas vitivinícolas navarroaragonesas. Todos los vinos producidos en este territorio tienen en común su dilatada presencia histórica y su cada vez mayor prestigio, aunque presentan bastantes aspectos que los diferencian.
La D.O. Navarra se ha enfrentado en las últimas décadas a la difícil empresa de encontrar una personalidad propia que la defina frente al enorme potencial de su vecina y competidora Rioja. En un primer momento, su opción fue la de apostar por los vinos rosados ligeros con fundamento en la uva garnacha, que se adueñaron del mercado de los vinos frescos, aptos tanto para el chateo como para las comidas veraniegas. Sin embargo, con la aparición de rosados de calidad en otras zonas, Navarra se ha visto en la necesidad de iniciar la aventura de los tintos de crianza, con variedades como la comentada garnacha más la tempranillo, la cavernet sauvignon y otras, buscando diferenciarse de su vecinos riojanos (en algunos casos con notable éxito). Otro camino ha sido el de crear tintos jóvenes de garnacha mediante maceración carbónica, al estilo de los populares Beaujolais franceses.
Los vinos de Aragón, tras una dilatada andadura, se han convertido, por méritos propios, en un referente dentro del marco vinícola nacional. Cuatro son las regiones con Denominación de Origen (Campo de Borja, Cariñena, Calatayud y Somontano), la más popular de todas ellas Somontano, a cuyo éxito se han sumado las restantes luchando para que sus vinos gocen de la misma fama.
La D.O. Somontano ocupa una comarca de la provincia de Huesca, transición entre las estribaciones pirenaicas y el río Ebro. En la última década se ha convertido en una de las zonas vinícolas más atractivas para los amantes del vino (a nivel nacional e internacional), gracias por un lado a la notable calidad de la mayor parte de sus vinos y por otro a la enorme variedad de tipos y estilos que allí se hacen. Es una zona vinícola de prestigio a la que no es fácil colgar una 'etiqueta' determinada: tanto blancos, como tintos y rosados, muestran un gran nivel. Y además, los precios de la mayoría de sus vinos son realmente buenos, mostrando una relación calidad-precio excelentes. Sus tintos (elaborados con las variedades garnacha y tempranillo o con las locales moristell o parreleta, así como las cada vez más comunes y exitosas cepas foráneas francesas) presentan una gran estructura y riqueza de aromas, son elegantes y, en muchos casos, tienen una excelente vida por delante. En los blancos también se está dando la tendencia a introducir variedades foráneas (chardonay, gewurtztraminer...) que mejoran los blancos caracterizados por el afrutamiento que proporciona el uso de la tradicional macabeo y el frescor y acidez de la autóctona alcañón. Sus bodegas más importantes (Enate, Viñas del Vero y Bodegas Pirineos) se están convirtiendo en referencia en el competitivo mercado de los vinos.
La D.O. Campo de Borja se extiende por tierras del Ebro en la provincia de Zaragoza. Esta comarca, como otras de la región, tiene una tradición vitivinícola que se remonta a muchas siglos atrás (monasterio de Veruela). Los tintos y rosados procedentes de la uva garnacha (es obligatorio un mínimo de un 50 % de esta variedad según establece el reglamento de la D.O) son vinos muy equilibrados, con cuerpo, enérgicos pero singulares y de buena graduación alcohólica. Los rosados y los blancos viura son afrutados y de hermoso color.
La D.O. Calatayud se encuentra en el S.O de la provincia de Zaragoza. Sus vinos son más suaves y de menor graduación alcohólica que los de las comarcas vecinas. Aquí también es la garnacha la protagonista junto con otras variedades españolas y francesas.
La D.O. Cariñena también se encuentra en la provincia de Zaragoza. Es la más antigua de Aragón y una de las más históricas de España (la producción de vinos se remonta a la época romana). A sus vinos, además de los robustos con elevada graduación alcohólica para su público más fiel, se les están sumando otros más afrutados, sabrosos, con buen equilibrio y una graduación alcohólica no tan elevada, más adecuada a los gustos del nuevo consumidor. Su variedad principal también es la garnacha, acompañada de otras uvas mejorantes que le dan nuevos matices a sus caldos. Todas estas innovaciones en la zona se ven reflejadas en un incremento de las ventas en los mercados nacionales e internacionales.